Cuento nº2
-Señor… hemos encontrado algo.
La voz se escucho a lo largo y ancho de toda la enorme sala de inspectores virtuales. Para hacer un escándalo de esa índole debía tratarse de algo realmente serio.
-He encontrado un texto con muchas señales de individualismos e incentivos hacia la reflexión personal. Es directo y avasallador, debe estar escrito por algún genio individualista.
La cara del comandante hizo distintas muecas al escuchar cada una de las características de dicho texto. Parecía imposible que a estas alturas alguien se atreviese a escribir algo fuera de lo permitido.
-Déme inmediatamente la ubicación del susodicho escritor y ponga en cuarentena a cualquier otro individuo que haya entrado al sitio para leer ese bodrio.
-¡Si señor!
El comandante Carlos Venegas era sin duda un ejemplo para todos los miembros de la brigada de delitos virtuaintelectuales. Jamás en su vida había tomado contacto con un texto contaminado, y no pensaba hacerlo. Permanecía siempre recto y firme ante cualquier tentación. Se necesitaba un hombre como él para comandar a aquella brigada.
La paz de la sala se interrumpió con un portazo descomunal. Inmediatamente después del estruendo entraron alrededor de 25 hombres fuertemente armados y rodearon a todos los que estaban sentados en sus cubículos frente a su computador. Entonces un hombre de unos 50 años entró tras ellos. Vestía un uniforme militar muy elegante. A primera vista parecía estar recubierto de una pechera metálica, pero al poner atención se podía distinguir que eran condecoraciones las que cubrían su pecho.
-¡Comandante Venegas! Las órdenes son claras. Nadie puede salir o entrar de este lugar hasta encontrar al escritor rebelde. Yo mismo me encargaré de evaluar el texto. Lo quiero a las 15:00 PM sobre mi escritorio.
-¡Lo haré personalmente mi general!
Venegas se acercó hacia el computador que contenía la información y se apresuró a imprimirla. No cubría más que una simple hoja, pero el contenido debía ser en extremo ponzoñoso. Cuándo estaba imprimiendo apenas al salir de la bandeja de la impresora alcanzó a distinguir una frase corta: Manual del buen escritor. No parecía ser una frase demasiado nociva, aunque él no era el hombre indicado para determinar que era perjudicial para la población. Él jamás había sido instruido acerca de lo que un texto perjudicial podía contener, así se evitaba entrar en contacto con textos contaminados y cumplía mejor su función de guiar a la brigada.
Eran las 14:30 PM. Estaba sentado en su escritorio sin más que hacer hasta entregar el texto. Estaba dentro de una carpeta amarilla que tenía en su superficie una advertencia para no ser abierto. Entonces su mente se nubló. No pensó en nada, no sintió nada. Simplemente abrió la carpeta y comenzó a leer con mucha atención lo que aquel papel tenía impreso sobre sí. Ni siquiera tenía una idea acerca de reflexionar sobre lo que estaba leyendo, solamente leía.
Manual del buen escritor.
A lo largo de mi vida he descubierto que las formas de escribir son muchas. Pero las he clasificado en dos grupos.
1- Método estudio.
El método estudio es aquel que nos enseña como escribir de manera correcta un texto y plasmar nuestras ideas a través de los medios que nuestra gramática nos entrega. Gracias al estudio podemos tener herramientas técnicas que harán más fácil ordenar y clasificar párrafos y páginas de ideas que no llegan a buen fin por falta de orden.
2- Método creativo.
El método creativo es aquel que poseemos de manera innata. Nuestra imaginación es capaz de crear cualquier situación y darle una forma coherente ya sea ficticia o realista.
El método creativo está directamente ligado con nuestra imaginación, pero nuestra imaginación está limitada. La imaginación es un ejercicio de abstracción de la realidad en la cuál tejemos situaciones supuestas para satisfacer nuestra necesidad de asumir un papel que no hemos tenido. La imaginación puede representar escenarios, personajes olores, objetos o emociones que no estamos viviendo en realidad.
Por lo tanto para crear un texto es posible prescindir del método estudio, pero no así del método creativo.